Decía
Roberto Juarroz “hay una única forma de entrar en la poesía :
estar adentro”
Y
de eso se trata. La poesía no se enseña, no existe un manual, no hay
normas para transitarla ni leyes que la convoquen. ¿Qué sentido tiene ,
entonces,
un taller ? Para Papemor es el de abrir un espacio de
experimentación de la
palabra e intercambio grupal. La lectura y
el juego creativo crean el clima
necesario para desencadenar la “memoria”,esa que atraviesa el ser más
íntimo y
despierta las” marcas “que la vida imprime en cada uno.Un poema será
el
detonador de otro poema, una palabra traerá otra y
posibilitará sonoridades y
metáforas. Las asociaciones absurdas lograrán la ruptura de la lógica y
el choque
evocador encontrará su carga imaginaria resignificando una cadena
que no se
detendrá si no se la obtura. El coordinador actuará como facilitador del
proceso y
permitirá este deslizamiento.
No todos se acercan al taller con el deseo de escribir. Algunos lo
hacen desde el placer
que
provoca la lectura Hay una relación dialéctica entre el
deseo de leer y el de escribir.
El
clima que genera lo grupal favorece este encuentro. Muchos descubren un
lenguaje que ignoraban
poseer
.Su propia voz . Reconocida y respetada especialmente por el coordinador
para no provocar
la
tan polémica “escritura de taller” (todos escribiendo al estilo
de....) Este acompaña el
proceso
seleccionando el material a leer y facilitando a través de distintos
motivadores
(música,
máscaras, efectos especiales, sombreros, revalorización del tacto a
través de
distintas
texturas etc. ) El juego creativo”desbloquea”y cada participante
actúa a su vez
como
disparador. El grupo cumple con su función de apoyo y de continente,
constituyendo un lugar
de
pertenencia. El tallerista lee el texto que ha escrito con pasión, en ese
estado mágico que
es
el primer momento del acto creativo. Luego vendrá el tiempo de separarse
emocionalmente
del
mismo y despojarlo ,en lo posible, de la carga afectiva para
así poder corregir. Este es
uno
de los momentos más importantes y necesarios del acto creativo y en
el taller se convierte
en
un espacio de intercambio y crecimiento. que dará lugar a la
organización del material para
la
posterior publicación. Una y otra vez tachará adjetivos, cambiará
palabras, lo rearmará.
De
todos modos sentirá que el texto no está “terminado”. Será entonces
la mirada del lector
quien
lo “completará”., acompañando y compartiendo esta maravillosa
aventura, tan humana,
que
nos depara el lenguaje. Escritura que transita los bordes, tantas
veces olvidada en los
estantes
de las librerías, pasión entrañable para muchos de nosotros,
quisieramos creer que nos
acompaña
desde siempre. A fines del milenio, con las utopías malheridas y
los sueños aún
rondando,
la poesía permanece, felizmente, como un poder que no tiene dueño
y la posee , aunque
sea
ilusoriamente , aquél que, como decía il postino de Neruda,
“la
necesita”.
Taller Literario Papemor
Martha Goldin goldinmartha@hotmail.com
4802-5776